viernes, 5 de septiembre de 2014

DIA 5 DE SEPTIEMBRE - TODOS CONFESAREMOS

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. (LA BIBLIA, NUEVO TESTAMENTO, Romanos 14:10-13).


Hay una verdad la cual pocos conocen que es el poder de la confesión, primeramente a Dios y luego a los hombres.
 
En el transcurso de mi vida cristiana he comprobado que cuando le confesé a Dios, como un hijo a un padre, sinceramente, sin esconder nada, con total confianza, él me bendijo. Con regalos celestiales, perdones y revelaciones necesarias. Y con el amor que solo él sabe dar, con todo su perdón.
 
Como evangélicos no practicamos mucho esta verdad, dado que todos tenemos el crecimiento y unción necesarias para vivir una vida sin pecar. Aunque somos pecadores, no practicamos el pecado. Igualmente cada día tenemos que pedir perdón a Dios si fallamos.
 
Diferente es si pecamos contra alguna persona, lo cual debemos confesar nuestro error o pecado a ella. Pedir su perdón y restauración social.
 
El pasaje dice que juzgamos a nuestro hermano, siendo nosotros merecedores de juicio también. Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo y confesaremos nuestros pecados y ofensas, a Dios y a los hombres, y por no decir a nosotros mismos igualmente.
 
Todos iremos al tribunal. Esperemos salir ilesos del mismo. El que va al tribunal tiene que tener un defensor y presentar justificativos. Cristo es nuestro defensor, y nuestros justificativos deben ser el arrepentimiento, las buenas obras y la benignidad.
 
El Apóstol Pablo dice que no nos juzguemos más. Jesús también lo dijo. Erradiquemos de nosotros todo juicio premeditado.
 
ORACIÓN:
 
Señor Jesús, Juez Justo, confieso mis pecados y transgresiones a ti Señor, y a los hombres. Soy pecador, soy injusto, soy débil y necesito tu perdón y restauración. También pido perdón a las personas a las cuales herí de alguna manera. Prometo confesarles mi injusto juicio en cuanto las vea. Te doy muchas gracias Señor y te alabo. Amén.
 
ACCIÓN:
 
Practique la confesión a Dios y a los hombres como parte de su cristianismo práctico. Empiece por usted, su casa, la iglesia, y el trabajo.
 
Por Marcelo Quiroga.


ANTES DE CONFESAR

* No ponga nombre completo sino solo nombre o anónimo.
* No escriba detalles que comprometan su identidad social.
* Escriba como si le estuviera confesando a Dios y a los hermanos/as en la fe su pecado o debilidad.
* Dígale todo lo que siente a Dios.
* Pida su perdón y restauración.

Confesemos nuestros pecados y debilidades

Confesemos nuestros pecados y debilidades
y recibamos el perdón de Dios.

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** INGRESA CON TU FAMILIA AL REINO DE LOS CIELOS A TRAVES DE ESTA ORACION: **

Haz esta oración y sé salvo y sano espiritualmente:

Repite con nosotros:

Padre y Dios mío, vengo a ti, no puedo más, estoy tan cansado/a, me siento mal, tengo mil problemas, te necesito, ayúdame por favor, creo en tí, aunque no te vea o no te sienta, perdóname por mis pecados, me arrepiento por estar lejos de ti, te pido que me perdones, a través de tu Hijo Jesucristo, lo recibo a él en mi corazón, entra Jesús en mi, tu eres mi salvador, hazme una nueva persona, lléname de tu Espíritu Santo, de tu Palabra, de tu bendición, cámbiame, mejora mi vida, mi familia, mi economía, por favor te lo pido, ten piedad de mi oh Dios, yo te doy gracias, te alabo y te bendigo, y te daré toda la gloria, la honra y la alabanza. Amén.